EL SOLITARIO VIAJE DE JINBE,
EL CABALLERO DEL MAR
Jinbe zarpó en solitario por el mar en busca de sus compañeros. Durante su viaje encontró a un pequeño gato marino perdido y entristecido. Poco después se cruzó con un perro marino policía, a quien le confió el gato para que pudiera llevarlo de vuelta con su familia.
Sin embargo, al llegar a la ciudad de los gatos marinos, descubrieron que esta había desaparecido. La situación se volvió aún más extraña cuando encontraron la casa del alguacil intacta, como si hubiera sido arrancada de otro lugar.
Más tarde, en la superficie, Jinbe y el gato marino presenciaron el hundimiento de un barco. Sin dudarlo, Jinbe intervino y salvó a sus tripulantes, quienes le agradecieron su ayuda. Después, al leer el periódico, se enteró de la alianza entre Luffy y Trafalgar Law, así como de los recientes ataques de reyes marinos contra una ciudad portuaria.
Decidido a investigar, Jinbe llegó a la ciudad afectada y se sorprendió al encontrar allí la casa del gato marino entre las ruinas. Al preguntar a los habitantes, descubrió que varias casas habían caído del cielo como consecuencia de la supuesta ira de los dioses. Según ellos, todo se debía a que alguien había robado las ofrendas del altar.
Jinbe decidió comprobarlo por sí mismo. Al llegar al altar, lo encontró vacío y, poco después, vio caer otra casa desde el cielo. Esta vez logró distinguir al culpable sumergiéndose en el mar, así que decidió seguirlo hasta las profundidades.
Allí encontró a Wadatsumi, quien resultó ser el responsable de todo. Tras ser expulsado de la Isla Gyojin, había comenzado a tomar las ofrendas de los humanos para comérselas y, a cambio, les dejaba casas que encontraba bajo el mar. Jinbe lo reprendió por sus acciones y Wadatsumi, arrepentido, rompió en llanto.
Luego, Wadatsumi fue a disculparse con los ciudadanos y con los reyes marinos. Estos últimos atacaban a los humanos porque creían que les habían robado sus hogares, cuando en realidad todo había sido culpa de Wadatsumi. Gracias a esto, el gato marino perdido pudo reencontrarse finalmente con su madre.
Con el misterio resuelto, los habitantes mostraron a Jinbe un poneglyph que se encontraba bajo las ruinas. Después, las estructuras volvieron a hundirse en el mar y las bestias marinas regresaron con barcos de pesca como disculpa por haber destruido los de los humanos, además de una gran cantidad de pescado para celebrar un banquete.
Al final, Wadatsumi le pidió a Jinbe que le permitiera viajar con él. Jinbe aceptó, y ambos partieron juntos hacia una nueva aventura.